Automatizaste tu trabajo. También tu mediocridad.
El problema no es la IA
Llevas meses usando Claude, Cursor, ChatGPT o cualquier asistente con IA. Se supone que eres más productivo. Pero si eres honesto contigo mismo, hay días donde terminas más cansado que cuando hacías todo manualmente.
¿La razón? No es la IA. Eres tú y esos 15+ segundos de espera.
Cada vez que escribes un prompt y ves “Generando…”, tu cerebro interpreta eso como un permiso para desconectarse. Y como buen adicto a la dopamina del siglo XXI, haces lo más natural: abres LinkedIn a ver quién publicó qué. Revisas X por si hay algo interesante. Le das scroll a Instagram “solo un segundo”. Son 10 segundos, ¿qué puede pasar?
Mucho, resulta.
La trampa de los 15 segundos
Hay tres tipos de espera cuando trabajas:
1. Menos de 1 segundo: tu cerebro ni se entera. Todo fluye.
2. Más de 5 minutos: suficiente para una pausa real. Vas por café, estiras las piernas, vuelves fresco.
3. Entre 5 y 30 segundos: la zona de peligro. Es muy poco tiempo para hacer algo útil, pero suficiente para que tu cerebro busque entretenimiento rápido.
Y aquí está el problema: las herramientas de IA viven en esa zona de peligro. Son lo suficientemente rápidas para no justificar un descanso, pero lo suficientemente lentas para que tu dedo se mueva solo hacia otra pestaña.
Lo que realmente está pasando
Cuando cambias de contexto en esos micro-momentos, no solo pierdes tiempo. Pierdes algo más importante: tu capacidad de pensar críticamente sobre lo que la IA acaba de generar.
¿Te ha pasado que aceptas una respuesta sin revisarla bien, solo porque "volver a concentrarte" se siente como demasiado esfuerzo?.
Cuando tu mente se va a ver posts de LinkedIn aunque sea por 10 segundos, regresar a tu trabajo requiere volver a cargar todo el contexto en tu cabeza. Y como eso es costoso cognitivamente, tu cerebro toma un atajo: "Se ve bien, funciona, siguiente".
El resultado: trabajo que "parece estar bien" pero que no entiendes completamente. Y cuando algo falle o tu jefe te pregunte por qué tomaste esa decisión, te vas a acordar de este artículo.
El experimento que lo demuestra todo
Un desarrollador contó que durante las vacaciones programaba en su laptop personal. Cada vez que la IA empezaba a generar código, su mano se movía automáticamente hacia el atajo de teclado para abrir el navegador y revisar redes sociales.
Su cerebro seguía ejecutando el mismo patrón de siempre, aunque no había nada que revisar. Era puro reflejo.
El impulso de distraerse no era una necesidad real. Era un hábito grabado a fuego en su memoria muscular.
La solución es aburrida (pero funciona)
No hay hack revolucionario aquí. La solución es casi insultantemente simple:
Cuando la IA esté generando, quédate mirando.
Sí, así de simple. Así de incómodo.
Algunas ideas para esos 15 segundos:
- Lee el proceso de pensamiento de la IA mientras genera. Muchos modelos te muestran su razonamiento en tiempo real.
- Piensa en tu siguiente paso. ¿Qué le vas a pedir después? ¿Qué vas a hacer con esa respuesta?
- Revisa lo que ya generó en la iteración anterior mientras la nueva se procesa.
- Simplemente respira. 15 segundos de no hacer nada no van a matarte, aunque tu cerebro insista en que sí.
Acciones concretas
Si llegaste hasta aquí buscando algo práctico, aquí te dejo algunas:
- Quita las manos del teclado cuando escribas un prompt. Literalmente. Esto rompe el reflejo muscular de cambiar de pestaña.
- Si la tarea de la IA va a tomar más de 5 minutos, entonces sí puedes hacer algo más. Pero elige intencionalmente qué. Leer documentación es válido. Scroll infinito en el feed, no.
- Acepta el aburrimiento momentáneo. Esos 15 segundos de "no hacer nada" son donde tu cerebro procesa lo que está pasando. No son tiempo perdido.
El punto de todo esto
La IA es una herramienta increíble. Pero su valor se pierde si la usas en modo automático mientras tu atención está en otro lado.
Los profesionales que van a destacar en los próximos años no serán necesariamente los que escriban mejores prompts. Serán los que puedan mantener el enfoque el tiempo suficiente para realmente entender y aprovechar lo que la IA está produciendo.
La productividad no se mide en tareas completadas. Se mide en problemas resueltos. Y para resolver problemas complejos, necesitas algo que la IA no puede darte: atención sostenida.
Así que la próxima vez que veas "Generando...", quédate ahí. Tu yo del futuro te lo agradecerá.
¿Te identificaste con algo? Probablemente abriste otra pestaña al menos una vez mientras leías esto. No te preocupes, yo también lo hice mientras lo escribía.
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